Trabajar regocija

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Lectura: Salmos 126

“…sembraron con lágrimas, con regocijo cosecharan.” v.5

En mi niñez, observaba a mis padres trabajar con dedicación, en lo que hacían. Hoy día, he pasado de la observación a los hechos y entiendo con más claridad, qué significa trabajar y obtener resultados que producen valorización y regocijo personal. Las personas dedicadas a la siembra en territorio dominicano, suelen salir hacia el campo, en horas de la madrugada, cuando aún la mayoría descansa en su cama. Recorren largas distancias, ascienden montañas, cruzan ríos y bordean bosques. Realizan fuertes jornadas de trabajo. Llevar la semilla es una acción dinámica, que implica movimiento.

Todo movimiento conlleva el uso de energía, al igual que sembrar, es una acción de abrir la tierra colocar la semilla, regar con agua y asegurarse de que se produzca el crecimiento. Observe, que el crecimiento no dependerá del todo del sembrador. ¡Un compás de espera le acompañara! ¿Qué tal lo de las lágrimas? ¿Serán sinónimo de algún tipo de sufrimiento, paciencia extrema, trabajos fuertes, desvelos, horas sin dormir, horas sin comer y fatiga física? Estas características acompañan al que trabaja de manera responsable, con dedicación, al que llora mientras trabaja.

La dicha, es que no todo queda en trabajar, se produce una compensación interesante: unos resultados óptimos, visibles, palpables, esa es la gran esperanza. Retornar con frutos en las manos y con un regocijo desbordante es el objetivo. El trabajo ha sido parte del accionar del Dios Trino, por lo cual, trabajar forma parte de la vida, le imprime valor a la existencia. Lejos de ser una carga, un pesar, genera satisfacción y gozo su realización.

Bienvenida González, República Dominicana


¡Trabaje y regocíjese, esto le da sentido a la vida!


  

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