Teomanía o Contrición

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Lectura: Job 42

“De oídas te había oído; más ahora mis ojos te ven”. v.5

Un joven, antes de morir, dijo querer conocer a Dios, le hablaron de la necesidad de arrepentimiento, y contestó: no tengo nada de que arrepentirme. En la Biblia, durante 35 capítulos, Job se justifica y acusa a Dios, se creía bueno, eso es Teomanía, creernos como Dios. Luego de un diálogo con el Altísimo, vino silencio y evaluación, y todo cambió para Job. Conocía a Dios indirectamente, pasó a conocerlo directamente, percibió su santidad y justicia, se vio indigno y se arrepintió.

En Uruguay, muchos autos cuelgan cintas rojas contra la envidia y la suerte, aun de gente que dice ser creyente, pero así muestran no conocer a Dios, ignoran su Palabra. Una tela roja no salva ni protege, es superstición.

En la Biblia, arrepentirse, no es mero disgusto o remordimiento, porque nos descubrieron haciendo lo malo, sino “desistir de uno mismo”, renunciar al ego que nos gobierna, y repudiar lo malo. El teólogo puritano Thomas Adams, dijo: “si dejamos pasar el tiempo de arrepentirnos, nos arrepentiremos para siempre de haber dejado pasar el tiempo”, y San Agustín fue más allá RAÍCES PROFUNDAS Lectura: Salmo 119:17 – 24: “aunque un arrepentimiento eterno se manifieste después de esta vida, éste será inútil”.

Como aquel joven, muchos llenos de sí mismos, en su Teomanía, no conocerán a Dios, seguirán en supersticiones, o hueca religiosidad, que los conducirá a la oscuridad eterna.

Todos nosotros necesitamos arrepentirnos de nosotros mismos. Necesitamos “contrición”, que es arrepentirnos de obrar contra la voluntad de Dios, de vivir ignorándolo, como si no existiera. Hoy es el día para ese cambio de mente. Dejemos la Teomanía y vivamos la contrición.

Marcel Legarra, Uruguay


Hoy podría ser la última oportunidad de nuestra contrición


  

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