Sobrinos

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Lectura: Génesis 13:1-9

“… no podían morar en un mismo lugar”. v.6

Soy la menor de 6 hijas. Mis primeros sobrinos nacieron cuando tenía 6 o 7 años de edad, un par de morochos (varón y hembra). Más tarde, fueron naciendo otros. Son como los hijos que no tuve. Les amo, aun cuando en muchas ocasiones pude cometer errores con ellos. Con todo, ayudé a cuidarlos y a criarlos, respetando los criterios de sus padres. Sobre todo les enseñé los valores del reino de los cielos. Quise celebrar con ellos sus logros y apoyarlos en sus tristezas, siempre y cuando ellos quisieran y yo pudiera. Respeté sus espacios, aunque muchas veces, me entristecían cuando me echaban a un lado.

Ya todos son adultos. Me han dado grandes satisfacciones y grandes dolores. Satisfacciones, porque han permanecido en los caminos de Dios, formando sus familias de manera correcta: son personas de bien, profesionales, y uno de ellos es licenciado pastor (uno de mis sueños realizado). Los otros tienen empleos dignos.

Siento dolor por los que se alejaron de Dios. Trayendo hijos a temprana edad, truncando sus estudios. Rebeldes e irresponsables. Viviendo livianamente. Llevándose a su paso a quien sea, sin importar a quienes hieren. Destruyendo sus vidas y las de otros.

Les apoyo solo en lo que creo correcto, y les hago ver lo que creo incorrecto. Mi amor por ellos no deja de ser. Amor no significa permitir o alcahuetear todo. Tampoco darles la espalda. Entiendo el amor de Abraham por su sobrino Lot. Hasta el separarse de él, aunque pienso que le dolió, fue por amor. Sabiendo cómo era Lot, siempre acudió cuando lo necesitó.

Milagros Escalona, Venezuela


Los sobrinos son hijos concebidos en el corazón


  

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