Refuerzo positivo

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Lectura: 2 Timoteo 1:8-18

“Tenga el Señor misericordia de la casa de Onesíforo, porque muchas veces me confortó, y no se avergonzó de mis cadenas.” v.16

Cuantas veces oímos personas a nuestro alrededor quejándose de que sólo se les echa en cara los errores y faltas, mientras que sus acciones buenas nunca son tenidas en cuenta; hay mucho de verdad en esto y es algo tan frecuente que se da aun en los hogares, lugares de trabajo y comunidades de fe. Según los expertos en asuntos de conducta y motivación, se logra mucho más premiando las conductas que queremos ver, que castigando aquellas que entendemos están erradas.

Me llama la atención en cuanto a este asunto, que en el texto leído el apóstol Pablo hace varias cosas; inicia exhortando a Timoteo a mostrar en su conducta cosas muy específicas como “no avergonzarse del Señor ni de él”. También exalta y alaba la forma tan solícita en que Onesíforo ha actuado, y enfatiza un detalle muy relevante “porque muchas veces me confortó, y no se avergonzó de mis cadenas”. Pero también me llama la atención que el apóstol no deja sin mencionar la forma en que otros fallaron en esos momentos de gran dificultad.

En el tema de los reconocimientos y las correcciones debe existir equilibrio, no podemos vivir haciendo las cosas esperando esa palmadita en el hombro; es posible que a veces no llegue, pero tampoco debemos enfadarnos cuando se nos corrige, porque si bien es cierto que el aplauso o reconocimiento levanta nuestro ánimo y motivación, las correcciones, por su parte nos ayudan a mejorar y crecer.

Marina Thompson, República Dominicana


En el Señor, reconocimiento ganado, reconocimiento asegurado


 

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