¿Por qué sufrimos?

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Lectura: Juan 10:17-18

“Nadie me la quita (la vida), sino que yo de mí mismo la pongo.” v.18

Daniel partió a la presencia del Señor con 55 años de edad. Murió de cáncer después de largos meses de duro y cruel sufrimiento, dejando a Isabel su mujer e hijos sumidos en el dolor y la tristeza.

Cuando vemos tanto sufrimiento a nuestro alrededor y a veces en la propia familia, podemos preguntarnos: ¿dónde está Dios? ¿Por qué lo permite? Muchas de las preguntas acerca del sufrimiento no tienen respuestas fáciles, pero estamos seguros de que Dios no es el causante, no quiere ni se alegra por nuestro dolor. El único y gran sufrimiento que “aprobó” fue el de Jesucristo su Hijo, quien vivió la más brutal crueldad que nunca jamás imaginaremos, hasta sudar gotas de sangre, ser escupido, golpeado, azotado y terminar con una terrible muerte, clavado en una cruz.

El sufrimiento de Jesús no fue accidental. Él entregó su vida voluntariamente ocupando nuestro lugar. “Nadie me quita la vida, yo la pongo de mí mismo”, pagando el precio de nuestros pecados para que nosotros tengamos perdón y acceso a la vida eterna.

Jesucristo nos puede ayudar hoy en cualquier situación que nos acontezca, sea la enfermedad u otra circunstancia que afecte nuestra vida, estando seguros que Él nos sostendrá y estará con nosotros.

Gracias a Dios que Isabel con sus hijos tienen la firme confianza de que Daniel está con el Señor, totalmente libre, sin más sufrimiento, ni limitación ni carencia alguna, “donde no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor” (Apocalipsis 21:4). En esta esperanza gloriosa nos unimos y gozamos con ellos.

José Luis Briones, España


Con Jesucristo tenemos verdadera esperanza


  

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