Peregrinando

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Lectura: Salmo 119:17 – 24

“Forastero soy yo en la tierra; No encubras de mí tus mandamientos.” v.19

Hace más de una década llegamos a España con la preocupación de conocer el país, su historia, su cultura y sus leyes. Desde entonces, también ayudamos a los que llegan desde lejos a adaptarse a esta maravillosa tierra.

Hay un principio que dice que nadie puede alegar inocencia ante la ley por desconocerla, ya que se supone que todos deben tener total conocimiento de las reglas que rigen el contexto donde viven. Así, uno no solamente se adapta sino que, fundamentalmente, puede ser instrumento de cooperación para el desarrollo de la sociedad. Es muy preocupante cuando alguien rehúsa atender a esos principios fundamentales, pues puede alienarse y sus actitudes serán perjudiciales a todos.

El autor de los Salmos se consideraba forastero. Es una figura que representa a todos los que desean vivir según la Palabra de Dios. Nuestro mundo no es justo, no busca a nuestro Señor, sus parlamentos aprueban leyes que en muchos casos hieren los principios de la Biblia y los que se comprometen con la justicia de Cristo caminan como si fueran peregrinos en tierra extraña. Pese a que muchos esperaban que Jesús fuera un libertador político, su mensaje de liberación iba direccionado a los corazones, siempre orientado al buen testimonio en el amor, paz y sacrificio por servir a los demás, contrastando con muchos principios impíos que regían la sociedad y religión de entonces.

En su oración, el salmista rogaba que Dios le despejara cualquier impedimento para comprender sus mandamientos, pues como siervo del Señor, deseaba serle fiel. Hagamos lo mismo.

Dirceu Amorim de Mendonça, España


Soy forastero, mas sirvo al Señor del Universo


  

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