No veremos cantidades

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Lectura: Juan 6:26-38

“Trabajad, no por la comida que perece…” v.27

Muchas veces, al orar pidiendo abundancia, deseamos como respuesta ver de inmediato multiplicarse nuestros recursos, llenarse nuestra despensa y multiplicarse de inmediato nuestra provisión.

Bíblicamente Dios no es de cantidades, es un Dios de abundancia. Jesús al dar de comer a cinco mil hombres, nunca vio aumentar los panes y los peces, pero no se acababan los que tenía, hasta que hubo saciado el hambre de todos. El aceite de la viuda que le creyó a Eliseo, no aumentó, pero tampoco cesó hasta llenar todos los recipientes. En el caso de la viuda que dio alimento a Elías durante tres años y medio, cuando ella creía que con lo poco que tenía prepararía la última comida para ella y su hijo y luego se dejarían morir, Dios, de ese poquito, proveyó por ese tiempo, no para dos si no para tres.

A Dios hay que creerle; la fe no es por vista, es por el poder divino de proveer. Cuando haya escasez recordemos y bendigamos lo poco que tenemos para que Dios lo haga sobreabundar.

Recuerdo a un Pastor que pasó por un período de escasez y él me comentaba que al comprar una docena de huevos la colocaba en la nevera, todas las mañanas sacaba ocho huevos, para él su esposa y sus dos hijos. Nunca miraba el empaque solo sacaba los huevos, él me decía: nunca una docena en manos de Dios es una docena. También me dijo que hubo meses en que esa docena le duró dieciocho días hasta que llegó la nueva provisión.

Al confiar a Dios nuestro sustento, veremos sobreabundar los recursos de una manera sobrenatural.

Mario Gil Gómez, Colombia


Nuestra vida está en sus manos


  

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