Hablando solos

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Lectura: Salmo 34

“Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos.” v.15

Hablar solos, o como suelo llamarle “pensar en alta voz” es algo completamente común y hasta cierto grado normal; no obstante, no deja de causar reacciones diversas antes quienes escuchan a una persona en este asunto, para algunos es algo jocoso, para otros, es señal de algún desorden mental.

En lo relacionado a nuestra comunicación con Dios hay algo que podría estar pasando y quizá no nos hemos percatado de ello; es posible que al orar estemos sencillamente “hablando solos”. Estas palabras podrían causar desagrado, o caer como dicen, “como balde de agua fría”, pues no son las cosas que muchas veces solemos oír, pero es algo que debía llevarnos a reflexionar y analizar nuestro vivir.

En varios de los versos del salmo leído el salmista David explica una relación muy estrecha entre la vida en rectitud y justicia y el hecho de que Dios escuche nuestras peticiones y súplicas. La presencia de pecado, injusticia, inmoralidad, maldad, en fin, como le queramos llamar, en la vida de la persona, interfiere con la comunión con Dios; pienso que ningún tiempo de oración debe estar exento de una profunda y sincera confesión de pecados y una actitud de “retirada” ante cualquier situación que a la luz de Las Escrituras entendamos está en contra de la voluntad y santidad del Dios a quien servimos.

Una vida bajo el temor de Dios, en obediencia a su palabra es una garantía de que el Señor preste oído a nuestra voz.

Marina Thompson, República Dominicana


Orar viviendo en impiedad, es “hablar solos”


  

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