Frente a Dios

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Lectura: 1 Juan 2:1-2

“Hijitos míos…no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.” v.1

Cuando hablamos de la Obra de Cristo, de lo que Él ha hecho en nuestro favor, ¿a qué nos referimos?. La mayoría contestaría, correctamente, que la Obra de Cristo consiste en que vino a este mundo a nacer para vivir una vida sin pecado y morir en la cruz por nosotros.

Pero la Palabra de Dios nos recuerda que hay algo más que Él sigue haciendo: intercede por nosotros. Si nosotros fuéramos personas correctas que se comportan bien siempre (es decir, si hoy fuéramos completamente buenos y santos) no necesitaríamos de un intercesor o mediador.

Por eso, ¿quién de nosotros podría decir que desde que fue salvo por la gracia de Dios no ha vuelto a pecar?. Estoy seguro que ninguno de nosotros podría siquiera hacer el amago de levantar su mano ante tal pregunta.

Sin excepción, todos sabemos lo que es pecar contra Dios después de haber conocido la fe cristiana. Sabemos lo que es sentirse abatido por haberle fallado a nuestro Señor. Y en esos más oscuros momentos, si bien es cierto merecemos una buena reprimenda de parte de Dios, en nuestro fuero más íntimo lo único que deseamos es volver a estar en paz con Él.

La buena noticia para quienes son creyentes , y con mayor razón para quienes no lo son es: que Cristo no está muerto. ¡Él vive!, y lo mejor de todo es que seguirá intercediendo por cada uno de nosotros todos los días hasta el fin del mundo.

Iván Castro Bravo, Chile


La seguridad de nuestra salvación, descansa
solamente en Cristo


  

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