En busca de sanidad

RTM Bolivia Alimento para Alma Leave a Comment

Lectura: Juan 5:1-9

“Cuando Jesús lo vio acostado allí y supo que ya llevaba mucho tiempo en aquella condición, le dijo: ¿Quieres ser sano?” v.6

Jesús quiso ir a Betesda, un estanque de aguas sanadoras donde había una multitud de enfermos, y estando allí pasó de largo por el grupo de enfermos, se dirigió a un rincón olvidado y encontró a un hombre que esperaba un milagro desde hacía mucho tiempo, un paralítico que llevaba treinta y ocho años enfermo. Con seguridad había visitado a muchos doctores y gastado lo que tenía en todo tipo de medicamentos para sanar su mal, pero nada resultaba; y ahora, como última esperanza, recurría al estanque sanador.

Jesús al verle le hace una extraña pregunta considerando su condición y el lugar donde se encontraban, le dice: ¿Quieres ser sano?. Y el hombre Le responde indicando la única forma en que pensaba que podía sanar: Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque. Estaba completamente seguro que vería la muerte antes de poder siquiera acercarse al agua sanadora y su resignación era tanta que ni siquiera le respondió: ‘Sí, quiero ser sano’.

¿Para qué decirlo si ya no tengo ninguna esperanza?. Esta historia es un fiel reflejo de nuestra condición espiritual sin Cristo. La vida sin Él es como estar en Betesda, menesterosos luchando en nuestras propias fuerzas para alcanzar una bendición que nunca llega a nuestras almas.

En Betesda somos poco solidarios con los demás, mirando cada uno por nuestra propia necesidad. Siempre enfermos y nunca en paz. En Betesda nadie puede sanar las enfermedades de su alma en sus propias fuerzas.

Iván Castro Bravo, Chile


Nuestro dulce Salvador puede sanarnos de todos
los males de nuestras almas


  

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