Dios existe

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Lectura: Juan 14:15-21

“Si me amáis, guardad mis mandamientos.” v.15

Con frecuencia nos enteramos de acontecimientos violentos y agresivos que desafortunadamente, no los originan solo los que no han aceptado a Cristo como su Salvador personal, sino que con frecuencia son producidos por personas que profesan ser cristianos.

¿Por qué? No todos los que profesan ser cristianos poseen una fe capaz de vencer las pruebas y tribulaciones, sin cuestionar el propósito de Dios, y nuestro adversario toma ventaja de la fe debilitada, para conducir al creyente a dudar de la existencia de Dios. Pero, ¿está el creyente desamparado como el diablo quiere que pensemos? ¿Abandonado sin la menor esperanza de vencer? No, el Señor dice que siempre está con nosotros.

Existe una condición para experimentar Su presencia. Dice: “Si me amáis,…” Existen diferentes tipos de amor; para nosotros significa perdonar, reconciliarnos, arrepentirnos, creer, tener fe. Y continúa, “…Guardad mis mandamientos” Amar a Dios significa que estamos dispuestos a servirle en todo momento, demostrar a través de nuestro comportamiento y actitud, que vivimos siguiendo Sus pasos.

Ya que el amor que Dios sintió y siente por su creación, es lo único que motivó al Padre a enviarnos la salvación por mediación de la sangre de Su Hijo amado. Este amor fue el que produjo que Jesucristo nos enviara al Espíritu Santo para que nunca estuviésemos solos. Esto significa que tomaremos el tiempo para pensar antes de reaccionar o determinar; nos preguntaremos quién es el que nos guía y da convicción en todo momento. Tenemos que permitir que el Espíritu Santo detenga esa voz interna de la carne, que constantemente trata de guiarnos hacia la rebeldía y la duda; y ponga una voz que nos lleve a amar.

Adán Chirivi Cornejo, Colombia


El amor genuino vence toda oposicion


  

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