Después de Él no hay nada

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Lectura: Eclesiastés 7:14

“En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de Él.”

Comienza Marzo y los días parecen acortarse. Se acabaron las vacaciones en Uruguay. Nos lanzamos acelerados al trajín de nuestras ocupaciones diarias. Trabajo, estudios, la casa, los mandados, la comida, los hijos, la ropa limpia, los deberes, los ministerios. Ya no sobra tiempo para nada.

El año está en curso y vamos abandonando aquel entusiasmo de haber comenzado un nuevo año lleno de esperanzas. A esta altura ya hemos entendido que este, también será un año matizado por alegrías y tristezas, por fracasos y victorias, por pérdidas y ganancias; y que también será necesario esforzarse al máximo y recurrir al Señor diariamente en busca de más fuerza.

Sin duda vendrán momentos de gozo y podremos celebrarlos dando gracias a Dios. Y en verdad quisiéramos multiplicar las alegrías y dividir las tristezas, pero no siempre ocurre así. Sabemos que también vendrán días malos, y no será tan fácil celebrarlos dando gracias a Dios.

El sabio Salomón nos ofrece un consejo que debemos observar. El verbo utilizado para el día del bien es “gozar”; mientras que para el día del mal, es “considerar”. El primero, simplemente se siente; no necesitamos prepararnos para la alegría. El segundo implica pensar, analizando con atención. Entonces, cuando las alegrías lleguen a nuestras vidas, gocémonos y reconozcamos en ellas a Dios. Y cuando nos toquen las tristezas, aunque llorando, analicemos con atención que, más allá de la alegría y de la tristeza, solamente está Él.

Nancy Rodríguez Antivero, Uruguay


En Dios halle nuestra alma completa paz y satisfacción


  

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