Dejando huellas

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Lectura: Proverbios 22:1-6

“Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.” v.6

Mis padres, eran campesinos sin preparación académica secular, ni religiosa. Me enseñaron que todo requiere de esfuerzos y sacrificios, el valor del trabajo, la colaboración, el respeto a Dios, y mucho más.

A los 10 o 12 años, mami me enseñó hacer las arepas, plato criollo de mi país. Papá me enseñó que cuando obtuviera una profesión debería buscar empleo y al conseguirlo, colaborar con los gastos de la casa. Así fue.

Soy la menor de 6 hermanas. Mi hermana Carmen, la mayor, cuando yo era pequeña, me enseñó que los mayores cuidaban a los menores. Irma, la segunda, me enseñó la limpieza, el orden y cuidado del hogar, aunque no soy tan eficiente como ella. Mi hermana Zoila, la tercera, quiso enseñarme la elegancia, el buen vestir femenino, pero no lo logró del todo. Y cuando fue mi representante en los institutos de la secundaria, donde estudié, me enseñó, a que debería hacer las cosas y procurar encontrar las cosas que necesitaba por mí misma. Por querer hacerlo, me sucedieron muchas cosas horribles, pero me sirvieron para aprender a defenderme.

Dora, la cuarta. Después que ella quedó viuda, me enseñó que aun, con miedo por los que uno ama y están a nuestro cargo, hay que salir adelante. Yolanda, la quinta, cuando era pequeña me enseñó a bañarme y a lavar mi ropa interior.

Todos, dentro de mi hogar, me dejaron algunas huellas con sus enseñanzas y ejemplo, que me ayudaron a no apartarme de mi camino.

Milagros Escalona, Venezuela


La educación empieza en casa, se refuerza en la iglesia y la escuela


 

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