¿Cuál es tu dolor?

RTM Bolivia Alimento para Alma Leave a Comment

Lectura: Juan 9:1-7

“Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento.” v.1

Probablemente entre nosotros o entre alguna de las personas que amamos hay alguien que está luchando contra males físicos o sicológicos: diferentes tipos de enfermedades mentales, enfermedades genéticas, discapacidades, etc. Es más, probablemente más de alguno de nosotros alguna vez sintió que, producto de este tipo de males, su vida ha sido miserable o dudó del amor y el poder de Dios.

¿Por qué Dios cometió el error de hacerme con este defecto?. Todo esto lo pensó aquel ciego de nacimiento. Un mendigo que nunca había visto la luz del sol; nunca había visto el rostro de sus padres y ni siquiera conocía sus propias manos. La Biblia nos dice que este ciego no podía ver a Jesús. No tenía idea que Dios mismo le miraba mientras él ni siquiera se podía percatar de aquello; pero Jesús sí lo vio a él.

De manera similar hay personas que en sus almas se encuentran en un estado de tinieblas y piensan que si Dios existe se ha olvidado de ellos o ni le importan los males que les aquejan y por esto, en medio de su aflicción, reniegan contra Él o se apartan de Sus caminos. Así somos.

Lo trágico de esto, cuando pensamos así, es que estamos profundamente equivocados. Lo que nos revela la Biblia es que Dios nos conoce desde que fuimos formados en el vientre de nuestra madre. Él por tanto conoce las limitaciones y los sufrimientos de todos nosotros.

Iván Castro Bravo, Chile


Lo más hermoso es que cuando nuestros males nos
afectan, Dios está dispuesto a ayudarnos


  

COMPARTE ESTA MEDITACIÓN