Construir con base

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Lectura: Mateo 7:24-27

“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca” v.24

Cuando Jesús le habló a Sus primeros discípulos les enseñó todo lo necesario para vivir vidas sanas, como buenas personas; vidas que al verlas los demás darían gloria a Su Padre que está en los cielos. Y buscando esto una de las cosas más sabias que les enseñó es que cada uno de nosotros que hemos sido expuestos al evangelio edificamos nuestra propia vida según las decisiones que tomamos con respecto a esta buena nueva. El mensaje de la cruz no deja indiferente a nadie.

Jesús entonces nos dice que hay dos clases de personas, los prudentes y los insensatos; y que todas las cosas que nos ocurren en la vida no son producto del destino o de la suerte, sino a causa de nuestras propias decisiones. Estas son las que definen nuestro porvenir, particularmente cuando hemos escuchado el evangelio o hemos sido aconsejados por Jesús mediante Su Palabra.

El Señor nos recuerda que es nuestra responsabilidad edificar conscientemente nuestras vidas mediante la obediencia a Él, pues si no lo hacemos, si tomamos malas decisiones habiendo sido advertidos antes por Él, no sólo afectaremos nuestra propia vida, sino además la de aquellos que están a nuestro alrededor.

Nuestro Señor siempre alabó a los hombres que prudentes, aquellos que miden las consecuencias de sus decisiones y que sus actos están en armonía con Su Palabra y Sus advertencias. Él no quiere que seamos unos insensatos; no quiere que tomemos decisiones sin pensar o de manera impulsiva.

Iván Castro Bravo, Chile


Dios desea que todo lo que queramos hacer lo
contrastemos con Su Palabra


  

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