Buen testimonio

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Lectura: Lucas 4:14-30

“Y todos daban buen testimonio de él, y estaban maravillados de las palabras de gracia que salían de su boca…” v.22

Francisco de Asís decía a sus seguidores: Predica el evangelio todos los días. Si fuera necesario usa palabras. La ironía sintetiza una verdad a veces olvidada, que lo fundamental no es hablar de Jesucristo, sino mostrar a Jesucristo.

La obra del Señor tiene que verse en el andar del cristiano, porque la conducta convalida lo que decimos. Jesús llegó a Nazaret, era el lugar donde se había criado. Durante treinta años había vivido allí, muchos lo conocían desde la infancia, lo habían visto junto a su padre trabajar en la carpintería, ir todos los sábados a la sinagoga y ahora regresaba como una persona famosa.

El sábado, como era su costumbre, asistió a la sinagoga y todos estaban expectantes. Su mensaje no fue bien recibido, los llenó de ira y quisieron matarlo. Pero no pudieron decir nada de su testimonio, era intachable; lo querían apedrear por su denuncia del pecado.

Nuestra fe en el Señor tiene que ser vista en nuestra conducta diaria, en la forma en que nos conducimos con nuestra familia, en el trabajo,en los negocios. Todo habla de nosotros y de nuestra relación con el Señor.

El “buen testimonio” es lo que los demás ven y reciben de nosotros. Si somos cristianos tenemos que vivir como cristianos. Pablo escribe a los Corintios: No seáis tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios; como también yo en todas las cosas agrado a todos.

La sociedad está huérfana de modelos, faltan referentes. Cada cristiano debe ser un modelo, un referente, el testimonio viviente de Jesucristo.

Salvador Dellutri, Argentina


La primera predicación del evangelio debe ser nuestra vida


  

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